Situadas en el monte que corona el pueblo y rodeadas de jaras y encinas, se hallan las bodegas, un tipo de edificación vinculado a la arquitectura popular, cuyos subterráneos albergan el vino hecho con la uva de la zona y en las cuales se siguen reuniendo grupos de amigos y vecinos en comidas y meriendas. Construidas por nuestros abuelos y sus antepasados, principalmente en los meses de invierno y siguiendo un proceso de construcción de origen inmemorial.
La construcción de bodegas subterráneas está propiciada por la existencia de terrenos arcillosos, formados por sedimentos terciarios, que hacen posible la excavación de las galerías. La razón de ser de la bodega es su condición favorable para la conservación del vino, debido a la temperatura constante, 14-15 grados, manteniéndose todo el año con leves oscilaciones, resultando secas en invierno y frescas en verano.
Sistema de construcción
En el sistema tradicional de construcción de bodegas, primero se practica un corte vertical en la ladera del cerro a teso, que permitirá a continuación la construcción de la entrada excavando en horizontal. Después se excava avanzando de arriba a abajo, el primer zarcero o agujero de ventilación, avanzando a partir de ahí en horizontal, hasta completar la planta de la bodega, abriendo paulatinamente los restantes zarceros de aireación en número variable en función de la extensión de aquella.
Se hacían a pico y pala sacando la tierra en cestas y calderos con ayuda de un rudimentario torno de madera que dio paso más tarde a la doble polea. El secreto de la construcción estriba en la facilidad de trabajar la arcilla al principio, contrastando con la dureza que adquiere el contacto con el aire.
La tierra extraída se iba echando sobre la misma bodega en su parte externa, para protección, de modo que al formar caballete hacía escurrir el agua de lluvia evitando filtraciones. A veces llevaban encima pellas de césped para facilitar esta operación.
Estructura
Las bodegas subterráneas constan de un vestíbulo "caseta" en el que se abre la puerta de ingreso. A continuación viene la parte abovedada que baja hacia la sala principal de la bodega, con nichos a ambos lados, "sisas", para la colocación de las cubas; y se remata al fondo con el "Lagar".
La sala principal, suele ser de forma irregular y se encuentra a unos 10 metros de profundidad. La bodega esta simplemente excavada en la arcilla, en forma de bóvedas ligeramente apuntadas, sin llevar ningún tipo de refuerzo complementario. El suelo suele ser de tierra pisada excepto en la zona del lagar. las entradas a la bodega suelen ser abovedadas, abriéndose bajo un tejadillo a dos aguas, la fachada se construye en adobe, o piedra
El número de "zarceros" o ventanas de aireación definen la importancia de las bodegas. Uno de ellos, el de mayor tamaño se sitúa sobre el lagar, y por allí se echa, durante la vendimia, la uva que se recoge en cestos de mimbre llamados "talegas". Los zarceros están hechos de adobe de barro y paja, tienen sección troncopiramidal que se va ensanchando a medida que se profundiza.
El Lagar
El lagar esta situado al fondo de la bodega, su suelo esta revestido de cemento o de planchas pizarrosas, y tiene forma cuadrangular, de gran amplitud, estando separado del resto de la bodega por un murete que conforma el deposito. El lagar se comunica mediante una "canaleta" con el "pilo" o "lagareta", donde cae el mosto. Esta situado en la parte cercana a las cubas, y solía estar revestido de cal, y recientemente cemento.
En
el proceso de elaboración del vino, el sistema clásico de estrujado de la uva es mediante la tradicional prensa manual, constituida principalmente por la "viga", sujeta por un extremo a unos palos verticales llamados "vernias" o "guiaderos", y por otro al extremo fijada a una enorme piedra cilíndrica llamada "pienso", mediante un tornillo o "huso".
Las uvas, que se echaban desde el remolque o carruaje que las transporta, por un ventano o "zarcero" situado justo encima del lagar, se colocaban bajo la viga en torno a una rueda de madera, de unos dos metros de diámetro, llamada "compromiso". Sobre esta se ponían unos largueros atravesados formando un armazón o "castillo", accionándose a continuación el huso mediante la utilización de una palanca
Para evitar las oscilaciones de la viga se colocaba en su extremo fijo un "mozo" o palo en su parte superior, consiguiendo así que, al bajar la viga girando el huso, el pienso o piedra del otro lado quede levantada en el aire, incorporando su gran peso a la presión ejercida por la viga sobre el compromiso. Las vigas se construían en madera de álamo y el huso, en negrillo, llegando a medir algunas vigas hasta 14 mt. de largas.
El vino se guarda en "cubetos" y "cubas" que se hacían dentro de la bodega en madera de roble, uniéndose las juntas con sebo para evitar que el vino rezumase. Algunas se iban impermeabilizando con pez, su capacidad podía llegar de 20 a 100 cántaros. Las cubas, situadas en los nichos o "sisas" se apoyaban sobre dos soportes rectangulares de piedra denominados "pohinos", que tenían por finalidad mantener aquellas en alto. Entre los pohínos se colocaba el "baño de cuba", que servía para "trasegar" el vino. Otros elementos de la cuba son: el "tarugo" o tapón de corcho cogido con estopa, la "canilla" o tubería de madera, que colocaba, golpeando fuertemente con el "mazo" de madera. Se solía tapar el agujero de salida del vino para beber con un caño de pluma de ave.